lunes, mayo 21, 2007

Cerrado por reformas



Hace unas semanas cerró sus puertas L’Estamperia d’Art, establecimiento fundado en 1789 que ostentaba el título de ser el más antiguo de Barcelona.
El lamentable estado de la fachada y del tejado atestiguan el deterioro del inmueble.
La parroquia del Pi, propietaria del edificio, ha decidido rehabilitarlo, mejor dicho, tirarlo abajo.
Probablemente se construirán apartamentos de lujo.
Tan píos arrendatarios han recibido una suculenta indemnización de manos del excelentísimo ayuntamiento.

A finales del año pasado el consistorio clausuró definitivamente la centenaria sala de baile La Paloma.

Un año antes se despidió de sus habituales la longeva sala Cibeles, en el solar que ocupa el viejo local se levantarán bloques de pisos.

A pesar de la crispación entre partidos, el cruce constante de bochornosos insultos, las actitudes chulescas, las amenazas y los escándalos acaecidos desde aquel 14 de marzo de 2004 en que los socialistas subieron al poder, el plano municipal no parece estar sujeto a grandes cambios.
Un gran número de barceloneses no se siente representado.

Poco ha cambiado en la Ciudad Condal desde los tiempos del alcalde Porciones, perdón, Porcioles.
El mandato de Don José María se caracterizó por un nefasto desarrollismo urbano que destrozó la ciudad a nivel arquitectónico haciendo trizas el plan Cerdà, y por una obsesión enfermiza por convertir nuestra urbe en eterna sede de ferias y congresos, pero también por una sensibilidad nula hacia los problemas reales de sus habitantes.

Años más tarde, el bardo Maragall, inspirado por los vapores de los aromas de Montserrat y por las enseñanzas de Albert Speer, arquitecto oficial del nazismo, soñó con una capital olímpica, nacional, flamante, aséptica, funcional y limpia de chusma y maleantes.

Ayudado por Samaranch, muy amigo también de los desfiles, los penachos y correajes, consiguió llevar a cabo su alienada empresa, el triunfo de la voluntad.
Fueron días de plazas duras.

En la actualidad, los moradores de la Villa Olímpica practican deporte con asiduidad, las disciplinas más comunes: carreras entre los cascotes que se desprenden de las fachadas y mil metros yonqui.

En 1997, Pasqual le cedió el testigo a su queridísimo amigo Joan Clos.

Entre sus numerosos logros cabe destacar el convertir, en nombre de la multiculturalidad, el Campo de la Bota en una inmensa extensión de hormigón baldía; el transformar el casco viejo de la ciudad en parque temático y pipi-can para mochileros y en conseguir, imbuido de postmodernidad, que el Raval, más que un barrio renacido de sus cenizas, sea un remedo imposible de horribles construcciones de última generación y callejuelas de Islamabad.
Su revolucionario método de demolición sirviéndose de túneles, en el barrio del Carmelo resultó de lo más eficaz, le sirvió para hacerse con la cartera del Ministerio de Industria.

Jordi Hereu ocupó su cargo.
A Clos se le habían abierto algunos expedientes disciplinarios por ser un desmañado bailarín de samba, algo realmente inconcebible en nuestra mundana metrópoli.
Así que se instaló en Madrid y dejó al Sr. Hereu a cargo de la “botigueta”.

El diligente heredero cumple a las mil maravillas con su cometido, le sienta estupendamente la bata azul de tendero, resulta de lo más zalamero, y no dudará en estafarte con el peso aprovechando cualquier despiste.
En sus manos, perpetuar el último plan municipal, acabar, en beneficio de todopoderosas multinacionales, con la identidad y el tejido social del barrio de Pueblo Nuevo.

Conforme pasan los años, nuestra ultrajada ciudad se asemeja cada vez más a uno de sus más tétricos símbolos, la Sagrada Familia.
Eternamente inacabada, pasto de los turistas y más fea y desagradable con cada nuevo añadido.

Las principales formaciones políticas llaman a la movilización ante la enorme abstención que reflejan los últimos sondeos.

Este domingo, los barceloneses, antes que acudir a las urnas, preferirán invadir las playas en busca de un buen melanoma o se tirarán al monte ávidos de caracoles.

Y nuestros dirigentes se extrañan.

8 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

¡Pido el voto para la izquierda verde!

Son los menos malos ...

5:43 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Querrás decir los más hipócritas, ¿no?
como dicen los franceses: "le coeur à gauche et le portefeuille à droite"
y es que como decía aquel anuncio de televisión, a todos nos gusta vivir bien...

Bueno, cambiando de tema y antes de irme quisiera aprovechar para recomendar un estupendo e ignoto disco del baterista de jazz Roy Haynes, titulado Cymbalism y editado por Prestige. No se lo pierdan, por favor.

8:48 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Los menos malos? Señora Mayol usted no es "antisistema" como dice, usted es el sistema. Esta mujer es imbecil o cree que lo son los demas, o lo que es mas seguro, las dos cosas.
Por cierto, yo no se si sigues habitualmente la política española, pero las actitudes chulescas, las amenazas y los escándalos no son un invento de esta legislatura a ver si va a resultar que te crees todo lo que oyes por ahí, o es que te ha salido curro en La Razón?
Por cierto, creo que este domingo, por primera vez en mucho tiempo me voy a quedar en casa, me cuesta demasiado ir a votar a Xavier Trias que creo que es el único capaz de ir de visita al Cottolengo y que no se lo queden.

Emil Papuzinsky

12:48 a. m.  
Blogger Ivo von Menzel ha dicho...

No, hombre, en todas las legislaturas ha habido mierda a espuertas, a lo que venía a referirme es que con los socialistas, más de lo mismo.
La Razón no la suelo leer, eso sí, ideologías aparte, el suplemento cultural del ABC es una maravilla. En cambio, el suplemento del Periódico no vale nada y la revistilla moderna que sale cada viernes con el País es ignominiosa.
Los redactores de La Vanguardia necesitan uregentemente un curso de castellano impartido en Valladolid, a diario cometen injustificables catalanadas.
Pero si se quiere reir de verdad, lo noto a usted algo alicaído, cómprese El Mundo.
¡Divertidísimo!
¿Xavier Trías?
En el cotolengo no sé, pero en el depósito de cadáveres o en Colegio de Logopedas se lo quedaban encantados.

11:31 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

El Mundo? Hombre si tuviera algo que envolver...

Emil Papuzinsky

2:13 p. m.  
Blogger Ivo von Menzel ha dicho...

Antaño mucha gente compraba el periódico para leer los cómics por entregas.
¡El Mundo es un gran tebeo!

2:21 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Estoy de acuerdo, el ABC cultural es el mejor suplemento de libros. Eso sí, hay que saltarse al pesado de Armas Marcelo. Babelia es una mierda que únicamente sirve para promocionar autores de Alfagura (ya no nos acordamos de cómo echaron a Ignacio Echevarría por cargarse un libro del infumable Bernardo Atxaga) y que únicamente expone literatura latinoamericana. El Cultura/s de La Vanguardia, pues qué se puede decir, hay buenas críticas de R. Saladrigas, pero también pulula por allí algún que otro estúpido, como Kiko Amat (me, myself and I). Por mi parte, con dos suplementos a la semana tengo bastante.

6:15 p. m.  
Anonymous cargol ha dicho...

Pues el suplemento en catalán de La Vanguardia ("¿Què fem?") sí que es un mar de faltas y castellanismos alucinante.
Hablando de un restaurante : "Si teniu bon apetit, no dubteu...", por ejemplo. Y ortográficamente escandaloso.

8:34 p. m.  

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