miércoles, febrero 28, 2007

La limpia mirada de Wayne

Jamás he entendido a esa gente que condena a un artista y su obra por sus ideas políticas y convicciones.

Lenny Riefenstahl, enfervorecida nacionalsocialista, dirigió algunos de los documentales y películas más sobresalientes de la historia del séptimo arte.
Sergei Eisenstein, apasionado bolchevique, pergeñó algunos filmes excepcionales.
D.W. Griffith, caballero sureño, segregacionista hasta el tuétano, sentó las bases del lenguaje cinematográfico.
Leo McCarey, furibundo reaccionario, fue un magnífico realizador.
La obra de Saenz de Heredia, director notable, fue vilipendiada por la adhesión de éste al régimen franquista.
Algo parecido pasó con las maravillosas películas de Edgar Neville.

La crítica progre de cine club de nuestro país se ensañó con todo aquello que consideraban conservador, imperialista y poco avanzado; a los camaradas no les dejó ver más allá el humo de sus Ideales.
Al maestro John Ford también lo vapulearon, años más tarde lo elevaron a los altares por el costumbrismo mágico que destilaban sus películas, yo creo que lo que destilaban era licor de alambique casero.

Otro chivo expiatorio fue John Wayne, colaborador habitual de Ford, y a mi modesto entender, uno de los mejores actores que haya pisado jamás un plató.
El escritor Javier Marías, cinéfilo de pro, se refirió a él como el mejor mirador de la historia de los intérpretes.
Totalmente de acuerdo, pocos actores supieron sacarle tanto partido a su mirada y a su poderosísima presencia.

Interpretó además algunas joyas que no debería perderse ningún aficionado al cine que se precie:
La diligencia, Hombres intrépidos, No eran indispensables, Río Rojo, Fort Apache, La legión invencible, Río Grande, El hombre tranquilo, Hondo, Centauros del desierto, Río Bravo, El hombre que mató a Liberty Balance, Hatari, El Dorado.

Trabajador infatigable, actuó con encomiable profesionalidad en todas las películas de su extensa filmografía (la friolera de 172).
La opinión generalizada es que fue un actor pésimo de andares achulados que sólo salía en películas de indios y vaqueros donde se limitaba a desenfundar su revolver o a liarse a mamporros en los salones.
Aparte de penoso intérprete, era un fascista prepotente, tarugo, racista y violento.

Por si fuera poco, en los convulsos años sesenta, y nada más y nada menos que en el 68, tuvo la osadía de dirigir Boinas verdes, entretenido largometraje que exalta la labor de los marines en Vietnam.
Los muchachos de las barbas y las señoritas quemasujetadores machacaron al astro de Hollywood.
La mayoría de los que le atacaron en la época, son en la actualidad tiburones dueños de multinacionales o sexagenarias que se forran a costa de anunciar cursos de aeróbic y cremas antiarrugas.
Wayne guardó silencio, no iba a ser él quien arremetiera contra sus propios compatriotas.

En su vida privada, Duke distaba mucho de parecerse a los personajes que encarnó. Era un hombre educado, elegante e interesado por la cultura que prestaba especial atención a su atuendo.

Ya que en vida, haciendo alarde de una exquisita caballerosidad, jamás respondió a ninguno de sus numerosos detractores, paso a transcribir algunas opiniones suyas que aparecen en la completísima biografía de este hombre fuerte, feo y formal, Duke La leyenda de un gigante, obra de Juan Tejero, publicada por la editorial T & B Editores.

Duro
“Ya no quedan verdaderos duros. Todos esos chicos bonitos que se dedican a hacer muecas y a matar abuelitos no son duros. En realidad, son unos tipos completamente blandos. Un verdadero duro no necesita meter una bala entre ceja y ceja a cuatro chulos que vienen a quitarle la chica. Eso está al alcance del actorcito más blando. Ser duro es hacer lo que hizo una vez Humphrey Bogart: triturar de un mordisco el trozo de hielo de la copa que acaba de beberse de un trago y arrugar con el ruido de sus muelas a los dos matones que vienen a darle la tabarra”.

Filosofía
“Amo a mi prójimo, creo en la amistad, hago obras de caridad, pago todos mis impuestos, estoy en paz conmigo mismo y trato de estarlo con mis semejantes”.
“Yo poseo principios solidísimos, aunque quizá también un poco elementales, y, a veces, un poco ingenuos. Yo no entiendo los matices ni las conductas de ida y vuelta. Para mí, como en las buenas películas del Oeste, sólo existen el bien y el mal, lo justo y lo injusto, la ley y el desorden. Pienso que un hombre coherente es una cosa seria en este mundo lleno de confusiones".

Modestia
“Hollywood sólo tuvo un rey: Clark Gable. Y ahora que él y Gary Cooper han desaparecido, yo sólo soy un vaquero solitario. Nada más”.

Método
“No hago más que preguntarle al director que sombrero me pongo y por qué puerta entro”.
“Yo sólo me dedico a vender sinceridad, y desde que empecé la he vendido a toneladas”.

Liberales
“Ahora resulta que hay una cierta clase de personas que se hacen llamar liberales. Yo creía que el liberal era yo. Me quedé estupefacto cuando me enteré de que era un reaccionario de ultraderecha, y cuando tenía que escuchar las opiniones de todo aquél que se acercaba a mí. Pero es que estos supuestos liberales nunca escuchan la tuya”.

5 comentarios:

Blogger titiritero ha dicho...

pollo he leído el artículo en pie, varias veces y aún no me he sentado.
como decían de Gable en una película, el duque era uno de esos hombres q todo niño sueña llegar a ser y todo viejo lamenta no haber sido. o sea q ya sabemos lo q nos espera...
un abrazo sincero a la par q viril, con sustancia y en plano americano.
felicidades una vez más!! tu tb eres grande!!

12:07 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Un simple apunte: Rita Hayworth afirmó en una etrevista que, en 1963, durante el rodaje de "El maravilloso mundo del circo" película rodada en España en la que participaba como actriz principal, encontró una noche a Wayne y a Henry Hathaway, actor principal y director respectivamente, absolutamente borrachos y cantado a grito pelado, eufóricos. Al preguntarles el motivo de tan desmesurada alegría, nuestro íntegro y noble actor respondió que acababan de enterarse de que hacia solo un par de horas, muy lejos de allí, en su madre patria, habían tiroteado y asesinado a J.F.K. y que, siemplemente, lo estaban celebrando como la ocasión merecía.
Todo un caballero, si señor!

9:00 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Curioso apunte.
Estimado Padre Brown,
poco crédito le daría a las afirmaciones de una mujer devastada por su afición a la botella y a las pastillas. Debido al Alzheimer que contrajo, le costaba horrores memorizar sus diálogos ya a finales de la década de los cincuenta.
Una pena.
No creo tampoco que se perdiera gran cosa cuando Sinatra decidió acabar con la vida de ese cabrón irlandés, mafioso, traidor, proxeneta, maníaco y cocainómano.
El triste final de Marilyn fue vengado.
Gracias Frankie, todo un caballero.

Cordiales saludos

12:59 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

¿Ludópata miserable?
Falta de recursos.

Ivo, nuevamente brillante.

Saludos

8:28 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Wayne? El de "Boinas Verdes"? Vaya facha cabrón al servicio de los Ewin...
Este Ivo huele a Assssufreee!!!!
Revolución o Muerte!

7:14 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio