miércoles, noviembre 07, 2007

Esa pareja feliz



Tras su partida, su marido dio una última calada a su cigarrillo, apuró su copa de Chablis y se despidió con una inclinación de cabeza.

La pareja decidió verse más tarde en el local más elegante de la ciudad.

Allí les esperaban sus viejos amigos, una compañía mucho más grata respecto a la que últimamente se habían visto obligados a frecuentar.

La reunión se prolongó hasta altas horas de la madrugada, pues hacía tiempo que no se veían y tenían un sinfín de jugosas anécdotas que explicarse.

A la mañana siguiente, mientras Deborah trabajaba en el jardín, Peter cogió su vieja tabla de surf y se fue en busca de la ola perfecta.

Usted lo pase bien, Don Pedro.
Recuerdos a su encantadora esposa.

Confidente de celebridades

Habría cumplido 87 años el próximo 16 de noviembre, pero no podía aplazar más su reencuentro con la mujer amada, Deborah Kerr, fallecida tres semanas atrás y que había sido su esposa durante 47 años.

Peter Viertel estaba gravemente enfermo, pero la muerte en el Reino Unido de su esposa le afectó profundamente, precipitando su ingreso en una clínica de Marbella, donde murió el pasado domingo.

Era en esta localidad malagueña, donde tenía su residencia y que él denominaba jocosamente como "la Malibú de los años 20", donde siempre quiso terminar sus días.

Nacido en Dresden, Peter Viertel pertenecía a una ilustrada familia de judíos alemanes, especialmente su madre, la actriz y escritora Salka Viertel, que tras participar en las vanguardias del Berlín de entreguerras, se trasladó a Estados Unidos con su marido, Berthold Viertel, también guionista y director.

La casa famliar de Mabery Road, en Hollywood, se convirtió en refugio y hogar profesional para escritores, cineastas, artistas y actores centroeuropeos que huían del nazismo.

De hecho, Salka Viertel titulo sus memorias (prologadas por su hijo Peter) Los extranjeros de Mabery Road, cuya traducción española se publicó en 1995, gracia a una aventura editorial de José Luis Borau.

Peter era un adolescente cuando conoció a los grandes amigos de su madre.

De Brecht a Ernst Lubitsch, pasando por Thomas Mann y Greta Garbo, de la que Salka era amiga íntima y guionista.

Su facilidad para moverse entre celebridades y ser confidente de muchas de ellas, iba a constituir una de las claves de su existencia.

Cuentan que Viertel se encontraba preparando sus memorias estos últimos años.
Pero en 1992 ya redactó un aprimera entrega de las mismas, Amistades peligrosas, publicada en España en 1995.

En este libro afirmaba haber tenido siempre lo dicho por su amigo Irving Shaw, novelista de éxito y guionista:
"La única razón de que un escritor trabaje como empleado asalariado en Hollywood, es reunir el dinero suficiente para poder trabajar por cuenta propia".

Peter Viertel publicó con esacaso éxito dos novelas entre 1940 y 1947.
Trabajar en Hollywood se convirtió en una buena fuente de ingresos.

Sus primeros pasos fueron con Hitchcock, bajo cuya tutela escribió el guión de Sabotaje (1942).

Fue colaborador de John Huston, para quien trabajó en Éramos desconocidos (1949) y La burla del diablo (1953), cuyo guión acabaron firmando Truman Capote y el propio Huston.

Pero la más famosa colaboración entre ambos se produjo en La reina de África (1951), a petición de su amigo Humphrey Bogart.

Aunque su firma resultó finalmente omitida, aquel rodaje le permitió escribir primero la novela y luego el guión de Cazador blanco, corazón negro (1990), dirigida y protagonizada por Clint Eastwood.

Su gran amistad con Ernest Hemingway permitió a Peter Viertel convertir en guión su novela Fiesta, en una película interpretada en 1957 por Ava Gardner, Tyrone Power y Errol Flynn.

De Hemingway también adaptó El viejo y el mar.

Fue el famoso escritor quien les insufló su amor por España y los toros, presentándole a un amigo que Viertel consideraba inolvidable: Luis Miguel Dominguín.

El primer matrimonio de Peter Viertel fue con Virginia Jigee Ray, activista de izquierdas (casada anteriormente con el escritor y guionista Budd Schulberg), madre de su único hijo.

En 1959, el director Anatole Litvak, viejo amigo de la famila, le presentó a Deborah Kerr.

Tras vivir juntos una temporada, Kerr y Viertel contraían matrimonio el 23 de julio de 1960.

Lluís Bonet Mojica – La Vanguardia

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