jueves, agosto 16, 2007

Larga vida al Rey



Una vez, en uno de sus geniales desvaríos, Elvis compró una avión para ir a comprar otro avión.

Otra vez, en plena expedición lisérgica, se inyectó cocaína en vena; no sabía que hacer con ella.

En los años 70, Elvis se dirigía verbalmente a la maleta en que guardaba sus drogas. La maleta era una persona: su amigo "The Case".
El amigo que nunca fallaba.

Pero nada, en este torbellino dadaísta, como su visita a Nixon.
21 de diciembre de 1970.
Elvis se presenta de sopetón en la Casa Blanca.
Quiere ver al presidente.
Alucinados, le dan vuelta hasta nueva orden.

Deja una carta:
"He estudiado a fondo el abuso de drogas y las técnicas comunistas de lavado de cerebro.
Los Beatles son una influencia perniciosa para la juventud.
Quiero ayudar a mi país. (...) Si me recibe, tengo un regalo para usted".

Le llaman al rato.
Entra en el Despacho Oval y saca el obsequio:
un Colt del 45 con rubíes incrustados y cargado con balas de plata.
Un asistente sale al quite.
Elvis lleva capa, unas gafas-parabrisas que ponen 'ELVIS' en las patillas y un megacinturón dorado con las iniciales EP.
¿Qué puede hacer semejante ovni en el Despacho Oval con un revólver?
Se lo decomisan.

Elvis dice que puede dar ejemplo a la juventud americana de lo malas que son las drogas.
Nixon advierte algo raro en su proceder.
Está documentado que esa tarde el Rey va puesto de barbitúricos.
Lo que no sabemos es cuántos whiskies lleva el presidente encima.
Al final, Elvis desembucha: quiere una placa de agente federal.
A toda mecha improvisan una en las cocinas de la Casa Blanca.
Con su nombre y todo.
Foto para que Nixon rentabilice la visita, y despedida.

Meses después, algunos jóvenes que viven cerca de Graceland cuentan que un tipo muy parecido a Elvis les ha parado, en mitad de la noche, para asestarles largas filípicas sobre la moral y la decencia.
El tipo llevaba una placa de agente federal.

¿Hay que hablar de Elvis porque se cumplan 30 años de lo que sea?
No, hay que escucharle.
Que voz increíble (de barítono), que pureza artística, que sensibilidad extraterrestre, que energía marciana.
Al final, van a tener razón los raelianos: era alienígena.
Y es que una vez, en uno de sus geniales desvaríos, Elvis compró un avión PARA IR A COMPRAR OTRO AVIÓN.

Quico Alsedo - El Mundo


Elvis Aaron Presley


(Tupelo, Mississippi, 8 de enero de 1935 -
Memphis, Tennessee, 16 de agosto de 1977)
¡Larga vida al Rey!


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