lunes, marzo 26, 2007

Retorno al pasado

Todos los catalanes, perdón, sólo los buenos, somos fieles a nuestro canal de televisión, forofos del Barça, adoramos los caracoles, los calçots y las butifarras; sabemos bailar sardanas y peregrinamos una vez al año a Montserrat.

El buen catalán ama con inquebrantable fidelidad sus más seculares tradiciones.
Eso es de cajón y es vox pópuli en el resto de España, o en el Estado Español, como prefieran.

El sábado pasado, TV3 emitió en directo el concierto de despedida que ofreció Lluis Llach en su pueblo natal, Verges.
La cadena, implicadísima con el mundo musical desde sus inicios
( este verano tocó el cielo con “Cantamania”, concurso de karaoke que recorrió toda nuestra geografía), no reparó en gastos a la hora de abordar tan trascendental acontecimiento.

Lo que en un principio iba a ser un recital íntimo, se convirtió, dada la relevancia del cantautor y su implicación desde hace más de 40 años con la lucha de nuestro pueblo, en un concierto masivo.

Como buen patriota, Llach se ha mantenido fiel a sus férreos principios, y la única innovación que ha introducido en su larga y prolífica carrera es cubrirse su brillante testa con un gorrito de lana.
Sus canciones apenas han variado en contenido y forma desde que se subió a un escenario en 1967.
¿Para qué?
El estilo del intérprete, melancólico y desgarrado, muy influenciado por las inmemoriales plañideras mediterráneas, caló hondísimo desde un primer momento entre las sufridas gentes de nuestro castigado país.

La carrera de este hombre singular jamás ha sufrido un revés.
No han podido doblegarle ni la censura, ni las porras, ni el pujolismo, ni el capitalismo salvaje, ni los neofachas, ni los obispos homófobos, ni la filoxera.

A pesar de su discurso libertario, hoy más vigente que nunca, consiguió en el año 85, en pleno reinado convergente, llenar hasta los topes el Camp Nou.
Es muy significativo que correligionarios suyos como Raimon y Ovidi Montllor, cayeran en el ostracismo cuando CIU se hizo con el poder.

Sus acertadísimas a la par que ingeniosas intervenciones, que no han cambiado un ápice desde que tuvo a bien debutar, nos recuerdan lo poco que han cambiado las cosas desde los tiempos de la dictadura de Franco.
Con la audacia que siempre le ha caracterizado, declaró que el siempre había sido de izquierdas y nacionalista.
Los asistentes premiaron ese alarde de clarividencia con una ovación de varios minutos.
La frase, estoy seguro, pasará a los anales de nuestra gloriosa historia.

Nadie quiso perderse la despedida del artista.
Celebérrimos representantes de nuestra cultura, política, deporte y sociedad acudieron en tropel al sentido adiós del trovador.
La concordia, la solidaridad y el entendimiento se dieron la mano en las gradas.

Ni siquiera la presencia de algunos radicales logró truncar la armonía reinante.
El presidente José Montilla, en un alarde de castiza chulería, acudió al concierto con el firme propósito de provocar al respetable.
Algunos valientes abuchearon al correveidile de España.

En esos momentos de tensión se echó de menos la presencia de combatientes del fuste de Carod Rovira, Oleguer o Joel Joan, quienes por motivos profesionales no pudieron acudir a rendirle pleitesía al músico.
Rovira, volcado últimamente en cuestiones deportivas, tuvo que hacer de tripas corazón y tener que visionar el partido que a esas horas disputaba la ignominiosa selección española.
Joel, actor de reconocido prestigio, se vio obligado por cuestiones promocionales a pasar por el oprobio de visitar Madrid.

Llach cerró el concierto de manera muy emotiva con una canción dedicada a la población que le vio nacer.

El soberbio recital dejó marcados en nuestra memoria recuerdos imperecederos.
Imposible contener el llanto ante la imagen de nuestra intelligentsia cantando “L’estaca” cirio en mano.

Y aunque hoy en día vela por nuestra seguridad nuestra propia policía, el glorioso cuerpo de mossos d’esquadra, se echó de menos la amenazadora presencia de los grises para ponerle la rubrica al evento.
¿Qué hubiera costado disfrazar a algunos alumnos del Institut del Teatre de esta guisa?
Muchos presentes, nostálgicos de esos tiempos convulsos de heroica pugna clandestina, lo hubieran agradecido muchísimo.

Como colofón, tan sólo cinco palabras:
amigo Lluis, gracias por despedirte.

15 comentarios:

Anonymous Max von Czernowitz ha dicho...

La última que corre por allí, es que Llach, asqueado del prosaico mundo, va ingresar en el monasterio de Montserrat como monaguillo... ¿Alquien dispone de más información?

2:27 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

amic Llach, desde el fons del meu cor et desitjo que et petin el cul amb una canya vedada

3:20 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

A mí me mola Viatge a Itaca y Campanades a Mort. Y el Barça.


Txemoa

3:37 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

El hombre cuanto más tiene más quiere, y Llach no podía ser menos, porque aunque no lo crean algunos, el chico mea, come y caga, se caga y la caga mucho, como el resto de los mortales. Ya antes de provocar la catarsis musico-catalana más importante de la historia, el buen chaval iba aireando por ahí que si bien iba a ser su último espectáculo, se reservaba igualmente el derecho y el deber de realizar pequeños, pero no por ello menos importantes, conciertillos de aquí y de allí.

Ante tal anunciación que se prevé cierta, por cuanto lleva el hombre cinco años retirándose, digo, ante tal noticia ya han sido fundadas, cual setas de otoño, varias asociaciones victimas de Llach (AVLL) las cuales se pasean cada sábado por Verges, Porrera y entornos con banderas de antes de 1948, año en que se fundó la bandera llachenca.


Los más soeces para con el cantante y sensible autor, anuncian la fundación de un partido, encargándose él mismo de la cartera de urbanismo, porque aunque bufanda y gorro de lana nos engañe, a cualquiera le gusta el ladrillo, y más si se acompaña con esos viñedos que el catalán de pura cepa está ya hace tiempo explotando, Diós sabe con qué intenciones, en su tierra de acogida.

En cuanto tenga noticia de algún nuevo avatar del noi de Verges os lo hago saber.

5:34 p. m.  
Anonymous Ovidio Montelaurel ha dicho...

¿Dónde hay que inscribirse?
Soy un damnificado de los devastadores efectos del temporal Llach.
Sus lamentos de cabrón me acongojan desde hace muchos años.
A lo del ladrillo fijo que se suma, los vástagos de Pujol y Prenafeta le echarán una manica.
¿Se hará hotelero?
Maremar, Com un Arbre Nu, Ciudad de hibernaciones.
En los restaurantes del complejo se servirán únicamente su vino y aromes de Montserrat.
¿Cómo se puede ser viticultor y abstemio?
De momento se tirará cuatro mesecicos en Grecia, a bordo de algún yatecito de bastantes metros de eslora.
Siempre tan humilde, siempre al lado de los desheredados.
¿Tantos discos ha vendido?
Con un poco de suerte lo hierra algún griego violento cuando soprenda al cantautor importunando a alguno de sus hijos.
Ya lo decía mi abuelo:
¡Maricón el último!

6:00 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Ivo, cada vez escribes peor y cada vez con más mala leche. Deja de quejarte de todo de una puta vez y lárgate a hacer el pena sobre un escenario, que es lo que mejor sabes hacer

7:27 p. m.  
Blogger Clara ha dicho...

Mala leche la que gasta el tonti-anónimo que escribe.
No es obligatorio entrar aquí, hay millones de páginas en la basta red. Es usted un tanto sin vergüenza, deberemos tomar cartas en el asunto. Ya de entrada, le advierto que es fácil encontrar al tonto-del-blog, siempre hay uno en todos los lugares, como en los pueblos, pero en la red.

10:04 a. m.  
Blogger Clara ha dicho...

Ostias, ha salido mi nombre, por fin! El anterior, el de la Asocaicón de Victimas de Llach lo escribí también, pero no supe como bautizarlo. Ahora ya lo sé.

10:05 a. m.  
Blogger Ivo von Menzel ha dicho...

Bienvenida, Clara.
¿El penas sobre el escenario?
¡Soy un artista condecorado!
¡Estrella internacional!
¡Mis fanes son legión!
No me guardes rencor si no te pude firmar un autógrafo o dedicarte una canción, aunque siempre es mi más ferviente deseo, es imposible contentar a todo el mundo.
Dame tus datos y con mucho gusto te enviaré mi fotografía autografiada.
¿Quieres?
Será un placer.
Verás como se te pasa el berrinche.
Venga, no te enfades.
Yo también te quiero.
¡Lo digo cantando!

11:48 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

una curiosidad sobre Llach:

sé de buena tinta que el famoso piano blanco de cola que utiliza está, en realidad, vacío en su interior. La carcasa oculta en su interior un teclado electrónico.
Todo sea para perpetuar el espejismo del "autor"...

suyo de Ud

patrick

2:04 p. m.  
Anonymous Ovidio Montelaurel ha dicho...

Fijo que el teclado lo han manufacturado algunos crios explotados del Pacífico Asiático.
Los gorritos con los que se tapa la calva de monje (esa lentitud en el habla, esa media sonrisa, esos ademanes de mossèn) también los han tejido algunas mujeres puteadas de la cordillera andina.
¡Es tan solidario!
¿Por qué será que todos los nacionalistas gastan maneras de curas?
Arzallus, Zaplana, Carod, Otegui, Rajoy, Puigcercós.
Gran parte de la cúpula de ETA se forjó en los seminarios, Terra Lliure en escolanías y abadías de pueblo. Por no hablar d elos del brazo en alto, al ladico de pingüinos y de la mano de opusdeistas.
Siempre acaban jodiendo la marrana los mismos.
Curitas e iluminados, de izuierdas y derechas.
Van a piñón, tienen alma de profeta, morirán crucificados si es preciso.
Ah, bendita liturgia, cilicio, llaga sangrante y corona de espinas.

Mesías de tres al cuerto, dejen en paz a la gente de una vez.
Siempre diciéndonos lo que tenemos que hacer.
Mucha maricona reprimida es lo que hay en estos círculos.
Por lo menos Llach ha tenido el valor de salir del armario.
Da el coñazo, cierto, pero no es peligroso, basta con ponerse tapones en lo oídos.
Tomen buena nota nacionalistas de todos los pelajes.
Prueben con visitar alguna sauna o local de ambiente.
Tampoco le iría mal al amargado que se ceba con el autor de este blog.
Por la boca muere el pez.
¿O es lo del milagro de los peces y los panes?

Ovidio Montelaurel

7:16 p. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

En realidad lo que utiliza es básicamente un "transponedor", porque parece ser que sólo saber tocar en Do.

G:)

10:14 a. m.  
Blogger Lucas ha dicho...

Lluís Llach o com menjar sopa amb una cullera foradada.
Lluís Llach o com sobreviure gràcies a la miseria dels altres tot bevent a la font del franquisme (del que no només beuen els franquistes).
Lluís Llach o la copia despiadada de Manos Hatzidakis en versió pseudo-mironiana, de secà.
Lluís Llach o l'enfonsament de la cultura d'un país a causa de la seva pròpia reivindicació etnocéntrica.
Lluís Llach, un vinil solitari en la col.lecció de discos d'un pare amb més neguit que criteri.
Lluís Llach, aprendre pel cul.
Socialdemocràcia pel cul.

6:31 a. m.  
Anonymous conillo ha dicho...

Donde sí hubo una demostración de clase y señorío este mismo fin de semana fue en Can Zam, donde tambien acudió el ascensorista que preside la Generalitat. Allí estaba en su salsa, con centenares de miles de españoletos haciendo sus fritangas al son de playbacks y más playbacks de bazofia.

11:28 p. m.  
Anonymous Cezino González ha dicho...

Finura, lo que es sobrar, no sobraba.
Pero no olvidemos que era totalmente gratuito y que había una amplísima sección de ibéricos.
No como el velatorio de Lago, capill ardiente y pagandis.
Y lo bien que lo pasó Monti coreando las canciones de Camela y Andy y Lucas.
El personal se lo pasaba de fábula, nada que ver con la compunción que se vivió en el último adiós de Luis Lago.
Una cosa está clarísima, los "españoletos" lo pasan mucho mejor.
¡Córtame otra lonchita de jamón y pásame la bota de vinico!

Cezino González

5:05 p. m.  

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