jueves, enero 10, 2008

Empacho de melindre



El año no podía empezar mejor.

Asociaciones enemigas del jabón, apostadas en los semáforos armadas hasta los dientes con bolos, malabares, diábolos y escoltadas por una jauría de piojosos chuchos desnutridos; se arrancan las rastas melenderas presas de la indignación porque el libertador de libertadores, Igor Portu, convalece en el Hospital de Donostia (¿Qué mejor sitio para un etarra presuntamente caneado?) tras haber recibido (supuestamente) jarabe de palo por parte de la Benemérita.

Un reciente estudio revela que una gran parte de los críos españoles no ha probado jamás un cítrico, una zanahoria, un espárrago o un tomate.
La encuesta pone de manifiesto que en nuestro país la tan cacareada dieta mediterránea brilla por su ausencia.
Basta con escudriñar el contenido de los carros ajenos en la cola del supermercado, puro plástico.
Mientras, nuestros afamados chefs, quienes tendrían que dedicarse en cuerpo y alma a recuperar el plato de cuchara (sana y santa legumbre), la hortaliza patria, el pan (engorda el chóped en bocadillo) y el aceite de oliva; se dedican a la deconstrucción y a la promoción de cereales para el desayuno a base de salvado y de cuberterías de diseño por entregas.

Monseñor Rouco Varela (lo de señor es un decir) ha encendido la llama de la tea inquisidora, empecinado en asar al espetón a homosexuales, lesbianas, rojeras, agnósticos, madres solteras y parejas que viven en concubinato.

Le siguen a la zaga los cronistas rosas y tertulianos ("oficio" de nuevo cuño sobradamente remunerado) presentes en televisión a todas horas.
Lo más curioso de todo es que este colectivo, compuesto por airadas mariquitas trianeras y pelanduscas de la más baja estofa, se atreva a juzgar tan severamente a todo aquel que han pillado in fraganti (tras haber violado su privacidad y sin presunción de inocencia) bebido, en una casa de latrocinio, consumiendo drogas o en adúltero escarceo.
El mundo al revés.

Hoy día nuestros pimpollos son los más imbéciles, mandrias, indefensos y consentidos de todo el continente (a los sondeos me remito).
El personal más indocto y patán, sin ningún atisbo de humildad o recato, opina, expone y sentencia.

En mi modesta opinión tan inadmisible situación se debe a un exceso de ñoñez.
Cuarenta años de atroz represión han dado pie (algo harto lógico) a un superávit de benevolencia, afectación y melindre.
Hemos confundido el progresismo con el almíbar.
Craso error.

El hombre, en su condición "excesivamente" evolucionada, y por lo tanto antinatural, es el único bicho que se domestica a sí mismo.
La doma debe empezar desde la cuna.
Un ejercito de mentes pensantes (quien no sirve para nada, enseña; quien no sirve ni para enseñar se hace pedagogo) apuesta por no coartar los más primarios instintos del niño, pues así la criaturita se sentirá realizada.
El resultado salta a la vista, mesnadas de pequeños dictadores consentidos, egocéntricos y más tontos que pichote.
De allí que no coman tomates, a Meganito pizza yanqui y hamburguesa para cenar, no vaya a ser que monte el cirio.

Los del Tomate que escarben en la mierda (en nombre de la sacrosanta libertad de expresión), nadie les cierre la bocaza o litigio al canto.
Así están las cosas.

La indisciplina a la hora de instruir no nos hace más libres, nos convierte en esclavos de nuestra propia estulticia.
Obviar la educación formal es totalmente contraproducente, el caldo de cultivo de la cerrazón de miras, la intolerancia, la obcecación y el fanatismo.
Atrevida es la ignorancia.

y aprovechando la coyuntura de la nueva reforma educativa, sirva este artículo para exigir (conste en acta que fui un estudiante pésimo, repetidor recalcitrante) que vuelvan las viejas materias : léase latín, griego, caligrafía, de cara a la pared, ortografía, gramática, coscorrón, literatura, historia y geografía, suspenso puro y duro, aritmética, geometría, recitado de memoria, historia del arte, filosofía, repetición al canto...

Y de postre, naranja valenciana.

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Bastante de acuerdo con su escrito, Sr. Ivo. Lo que viene Vd. a decir, no es ni más ni menos, que la Teoría del Péndulo. No creo que haga falta explicarla. Sólo apuntar que avanzamos, aunque sea muy poquito a poco...
Mis más cordiales saludos,

1:14 p. m.  
Blogger diaouled ha dicho...

Un poco apocalíptico el mensaje, aunque no exento de razón an bastantes cosas.

Me apena mucho que las nuevas generaciones sean así, que lo son, pero me entristece más aún saber que yo he contribuido a que lo sean.

Me entristece mucho que la Iglesia se meta donde no debe y que la dejen, pero escapa a mi control y sólo puedo denunciar.

Me entristece sobremanera que la lectura de un libro, aunque sea una novela de vaqueros o una melosa dramonovela rosa, haya sido reemplazada por "el tomate".

La vida está llena de eventos tristes, pero no hay que desesperar. Espero, y la esperanza es legítima, que el mundo de nuestros hijos sea mejor y en paz.

Saludos.

4:52 p. m.  

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